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Historia económica del turismo en América Latina y el Caribe. Desde la Revolución Industrial a la Globalización

 

  

Historia económica del turismo en América Latina y el Caribe.

 

Desde la Revolucn Industrial a la Globalizacn

 

 

 

 

 

Daniel Meyer Krumholz Universidad Andrés Bello dmeyer@unab.cl


 

 

 

 

1. Conceptos generales.

 

1.1. La historia económica.

 

 

 

La historia económica entendida como el análisis histórico de la evolución económica en un espacio geográfico o actividad determinada, permite  identificar  y conocer las razones que explican su desarrollo. De esta forma se puede comprender de mejor manera las causas y consecuencias de este desarrollo. Si se quiere utilizar la comprensión de la historia para los procesos económicos, senecesario lograr una integración más plena del conocimiento de los diversos elementos que interactúan en las situaciones que se examinan, y no solamente una mayor abstracción económica. El curso del cambio económico no depende solamente, en modo alguno, de la actividad económica, sino también de la progresión y transformación que experimenta la sociedad en su conjunto, siendo la evolución económica una de las formas como esta se manifiesta.

 

 

1.2. La evolución de la economía.

 

 

 

Tomando en consideración los conceptos descritos,  se considerará la evolución de la historia económica de América Latina y  el Caribe de los últimos 150 años para determinar y examinar las razones que crearon las condiciones para el surgimiento y posterior desarrollo del turismo como actividad económica. Los historiadores modernos reconocen etapas que se destacan en el proceso histórico de la internacionalización y globalización de los últimos dos siglos, desde la Revolución Industrial hasta principios del siglo XXI. Estas mismas etapas, como consecuencia de la evolución económica indicada, sirven para entender y explicar el desarrollo del turismo en Latinoarica y el Caribe.

 

 

Tabla 1. América Latina y el Caribe. Características de las fases de globalización.

 

 

 

1850-1930

 

1930-1975

 

Desde 1975

 

Modelo de Desarrollo

 

Movilidad de Capital

 

Hacia afuera

 

Alta

 

Hacia adentro

 

Baja

 

Hacia afuera

 

Alta


 

 

Movilidad de Mano de Obra

 

Libre Comercio Desarrollo de la Hotelería Desarrollo del Turismo

Alta

 

Creciente Limitado Incipiente

Baja

 

Limitado Creciente Limitado

Baja

 

Alto Alto Alto

Fuente: Elaboración pròpia (2013).

 

Es interesante constatar que a partir de la Revolución Industrial se produjo el primer proceso de globalización del comercio y del capital financiero, que fue interrumpido por la Primera Guerra Mundial y la Gran Depresión, que produjo una fractura en el sistema económico internacional.  Dicho proceso emergió nuevamente a partir de la Segunda Guerra Mundial, generando el segundo proceso de globalización, que tomó fuerza definitiva en el último cuarto del siglo XX. Si bien existe mucha similitud entre la era anterior  y la actual de la globalización, lo nuevo hoy es el grado y la intensidad en que se está vinculando el mundo en un solo mercado globalizado. Lo que también es nuevo es la gran cantidad de países que participan en este proceso. La era de la globalización anterior a 1914 también fue relativamente intensa, pero entonces muchos países en desarrollo quedaron fuera. Un   aspecto diferenciador entre los dos períodos de globalización, fue que  el primero estuvo basado en la disminución en los costos de transporte, en tanto que el actual está nucleado alrededor de la disminución en los costos de las telecomunicaciones.

 

1.3. La evolución del turismo.

 

 

 

Se puede considerar que el turismo moderno se inicia a mediados del siglo XIX, simbólicamente con los viajes organizados en Inglaterra por sir Thomas Cook. Sin embargo, no se puede desconocer que previamente, y por varios siglos, se realizaron viajes hacia diferentes lugares en el mundo, con diversos propósitos, que escapan a la definición anterior.

Desde la aparición del hombre  y hasta el siglo V las principales motivaciones eran la necesidad de relaciones entre las tribus o pueblos, el comercio y las largas travesías efectuadas por los mercaderes, y el sentimiento religioso, que se expresaba a través de la obligación que establecían muchas religiones de efectuar peregrinaciones hacia  lugares  sagrados  de  culto.  En  la  misma  época,  en  América,  diversas  tribus


 

 

nómades realizaban frecuentes desplazamientos en busca de tierras fértiles y mejores condiciones de vida y para intercambiar productos.

 

En la Edad Media, período comprendido entre los siglos V y XV de la Era Cristiana, los mercaderes y peregrinos fueron los viajeros más comunes. Adquirieron importancia las ferias adonde acudían los comerciantes para negociar sus productos. Como  resultado  se  ampliaron  las  rutas  terrestres  y marítimas    ya  conocidas  en  la Antigüedad. Las peregrinaciones volvieron a tomar auge con el desarrollo de la Cristiandad occidental y pusieron en acción a millares de individuos. En América también se aprecia la evolución que experimentó la producción y comercialización de productos,  que  dio  origen  a  compradores  y  vendedores  provenientes  de  lejanas comarcas. Aquí se destacan como ejemplos importantes las llamadas rutas y caminos de los incas, que cruzaban a lo largo y ancho de sus territorios, y que posteriormente fueron utilizados para sus viajes y desplazamientos por los españoles.

 

Los Tiempos Modernos se extienden desde el siglo XV hasta el siglo XVIII, y se caracterizan  por  los  descubrimientos  geográficos,  entre  ellos  el  de  América  por Cristóbal Colón. Las corrientes comerciales adquieren por esta época una importancia creciente, paralela al reemplazo de las grandes rutas terrestres por la navegación marítima. El antiguo comerciante itinerante es reemplazado por las casas de comercio que venden sus productos al por mayor. Con el Renacimiento surge un nuevo grupo de viajeros: personas que se desplazan por su propio gusto, por curiosidad y para instruirse. A pesar de todo, los viajes de placer siguen siendo limitados. Los desplazamientos son muy largos, poco confortables, a veces peligrosos y demasiado caros. Solamente la gente con mucho dinero, perteneciente a clases privilegiadas pueden emprenderlos. En este período, en América Latina,  caracterizada por la conquista, la colonia y la llegada de la rueda y el caballo, el crecimiento del comercio genera la necesidad de trazar así sea rústicos y sinuosos caminos, y da lugar a la aparición de hospedajes, mesones y bodegones, que a la vera del camino ofrecen alojamiento y alimentación

 

La Edad Contemponea, que se desarrolla a partir del siglo XIX, registra dos hechos claves en el desarrollo de la economía mundial: la Revolución Industrial y  la aplicación del vapor a los medios de transporte. Tanto el ferrocarril como el barco a vapor permitieron el desplazamiento de grandes cantidades de personas hacia distintos puntos del globo. En este contexto, el viaje al extranjero se convierte en un elemento


 

 

indispensable para la educación de la sociedad burguesa y para cualquier hombre que se considere culto, viaje que en menor escala también realizan algunas personas y familias acomodadas de países latinoamericanos y del Caribe. Estos hechos dieron origen al período llamado  Grand Tour”, o Grandes Viajes, que derivó en un turismo moderno de carácter comercial, representado por sir Thomas Cook, quien organizó viajes de grupos, coordinó diferentes servicios, creó los vouchers y los cheques viajeros. Conjuntamente con lo anterior, se construyeron grandes y lujosos hoteles y se desarrolló el concepto de los balnearios, principalmente a orillas del mar y de los lagos, y en la montaña, conceptos que fueron introducidos en América Latina y   en las primeras décadas del siglo XX. De igual forma, el gran crecimiento que experimentó el comercio mundial, motivado por las crecientes necesidades de materias primas que requería la Revolución Industrial,   generó un importante aumento de los viajes de negocios y de establecimientos hoteleros que ofrecían alojamiento.

 

En el mismo período, en América Latina y, solo se aprecia el desarrollo inicial de la hotelea, motivado por los viajes que realizaban los comerciantes y hombres de negocios europeos. Posteriormente, durante el primer cuarto del siglo XX se produjo un mayor desarrollo de la hotelería y la aparición de los balnearios, de acuerdo al modelo europeo del último medio siglo XIX.

 

Finalmente,  a  partir  de  la  Segunda  GuerrMundial  se  produce  un  drástico cambio en la actividad turística, caracterizado fundamentalmente por la incorporación a ella de grandes masas de la población mundial, lo que catapultó al turismo, desde una actividad realizada por segmentos minoritarios de la población, a una actividad multitudinaria y masiva, realizada por la amplios sectores de la población mundial. Así, la llegada de turistas internacionales creció desde 25 millones en 1950 a los 1.000 millones de principios del siglo XXI.

 

2. La evolución de la economía y el turismo desde la revolución industrial hasta la globalizacn.

 

 

En este período se pueden distinguir claramente tres etapas en la evolución de la economía mundial que tuvieron un gran impacto en la economía de América Latina, que determinaron modelos de desarrollo y políticas económicas de gran trascendencia para su evolución global y el desarrollo del turismo. Es importante destacar que las etapas de


 

 

la evolución histórica del turismo, que se desprende de la evolución de la economía latinoamericana y del Caribe, son diferentes a la registradas en el mundo, y especialmente en Europa, principalmente en el período que va desde la Revolución Industrial hasta la Segunda Guerra Mundial, en que el desarrollo del turismo del continente  americano  evoluciona  con  rezago  con  características  diferentes  al  de Europa y Estados Unidos. Solamente a partir de mediados del siglo la evolución del turismo de América Latina y el Caribe se integra al turismo mundial.

 

-    Primera etapa: 1850-1930.

 

 

 

Esta etapa se distingue por una gran movilidad de capitales y mano de obra, y un aumento en el comercio internacional, motivado fundamentalmente por una notable reducción en los costos de transporte. En esta etapa se implanta un esquema de división internacional del trabajo y toma forma un sistema de economía mundial, lo que genera una internacionalización creciente de las economías industrializadas y su integración con los países productores de las materias primas necesarias para su desarrollo. La inserción de los países latinoamericanos y del Caribe en las nuevas líneas en expansión del comercio internacional se configura en base  a un modelo primario-monoexportador de economías duales en forma de enclaves, es decir, con base en la coexistencia de una actividad económica dinámica y creciente, y otra pobre y atrasada, de acuerdo a la lenta evolución de una economía post-colonial.

 

 

Uno de los elementos de importancia que facilitó la creación del sistema económico mundial en la segunda mitad del siglo XIX y la incorporación de América Latina y el Caribe en este proceso fue el importante desarrollo que experimentaron los medios  de  transporte,  principalmente  el  ferrocarril  y el  barco  a  vapor.  El  primero permitió el transporte de las materias primas desde los centros de recolección y producción a los puertos, y el segundo, su traslado a las nuevas empresas fabriles de los países industrializados, producto de la Revolución Industrial en marcha.

 

 

Este proceso  produjo  grandecorrientes  migratorias  y un  creciente flujo  de viajes  de  comerciantes  técnicos  especializados  desde  los  países  europeos  hacia América Latina y el Caribe, lo que a su vez generó el primer impulso para el desarrollo de la hotelería como actividad comercial. En la mayoría de las ciudades-puerto, tales


 

 

como Buenos Aires, Montevideo, Río de Janeiro, Valparaíso, Lima, Guayaquil, Barranquilla  y Veracruz  y en  localidades  cercanas  a los  centros  de producción  de materias primas, aparecieron hoteles como una actividad comercial permanente, que daban alojamiento a estos viajeros. En algunos casos ofrecían también alimentación y provisión de víveres y otros elementos para sus viajes. A su vez, los ferrocarriles, que inicialmente   fueron   instalados   como   prolongación   de   las   rede de comercio internacional de materias primas, muy pronto contribuyeron al aumento de los mercados y la distribución comercial. Los ferrocarriles modificaron las relaciones del campo y la ciudad, permitiendo una distribución nueva de los incipientes centros industriales y aglomeraciones demogficas, estimulando además una mayor especialización local y el aumento del comercio interno, lo que produjo a su vez la creación de hoteles en nuevas ciudades y localidades.

 

 

El desarrollo inicial de la hotelería comercial en América Latina y  el Caribe se refiere a establecimientos de alojamiento que entregaban un servicio básico en instalaciones simples, a veces rústicas. En general se localizaban en lugares cercanos a los puertos, estaciones del ferrocarril y centros productivos y los primeros propietarios de hoteles fueron europeos, que importaron e implementaron desde sus países el concepto de la hotelería comercial.

 

 

Los tres decenios que anteceden a la Primera Guerra Mundial constituyen un período de rápido desarrollo económico e intensa transformación social en América Latina   y   e Caribe e donde con   base   a crecimiento   de   las   actividades monoproductivas  de exportación,  se convierte en un componente de importancia del comercio mundial y en una de las más significativas fuentes de materias primas para los países industrializados. A raíz de este desarrollo, surgen nuevos hábitos y niveles de consumo en la población, derivados del aumento  en el número de habitantes y de los cambios demográficos, del desarrollo de la vida urbana que crea nuevas necesidades económicas y sociales, de la influencia consumista ejercida por   los comerciantes e inmigrantes extranjeros, y de la incorporación de influencias externas a través de los viajes que realizaban las familias de las elites oligárquicas a Europa

 

 

Esta  evolución en los países latinoamericanos y del Caribe significó un nuevo impulso  al  desarrollo  de  la  hotelea,  que  por  una  parte  aumentaría  en  cantidad,


 

 

localizaciones y dotación de servicios, fundamentalmente de alimentación y facilidades sanitarias, y por otra, se construirían algunos hoteles de mayor tamaño, elegancia y estilo, copia de algunos de ese tipo   existentes en Europa. Sin embargo, en América Latina y el Caribe solo se puede considerar esta etapa como de desarrollo de una hotelería orientada a extranjeros que viajaban por negocios y nacionales de las clases dominantes, que no es equivalente al desarrollo del turismo conocido en Europa como la época de los grandes viajes internacionales o del Grand Tour”. Esta etapa se puede considerar como la fase inicial de desarrollo de la hotelería y de los viajes por comercio y negocios, pero sin que se desarrolle un concepto de turismo vacacional por parte de segmentos de ingresos altos como el conocido en Europa.

 

 

-    Segunda etapa: 1930-1960.

 

 

 

La segunda etapa se caracteriza, en una primera fase que termina con la Segunda Guerra Mundial, por un período de recesión económica y desempleo en las economías nacionales, y a partir de 1945, por una notable expansión en la industrialización y sustitución de importaciones, y la creación de sistemas de transportes en las economías nacionales de los países latinoamericanos y del Caribe. En esta segunda fase se realiza un gran esfuerzo por desarrollar instituciones internacionales de cooperación técnica, financiera y comercial, pero con una limitada movilidad de capitales y mano de obra.

 

 

A partir de la Primera Guerra Mundial se aprecian importantes modificaciones en las tendencias a largo plazo de la economía internacional, que se reflejan fundamentalmente  en   la  evolución   declinante   de  las   estructuras   productiva y financieras de los países industrializados, que hacen crisis con la   depresión del año

1929. Este contexto se manifiesta con gran fuerza en América Latina y el Caribe,  en especial a través de la pérdida de   dinamismo de la demanda internacional de los tradicionales  productos  primarios  de  exportación  y del  persistente  deterioro  en  los precios relativos de estos productos, unido a la disminución en el flujo del movimiento internacional de capitales.

 

 

La Gran Depresión de los años 30 significó para América Latina y  el Caribe el brusco abandono de las estrategias orientadas a la exportación de recursos naturales y de las políticas del laissez-faire. Ello no obedeció a una motivación ideológica, sino que


 

 

fue una imposición de la naturaleza y gravedad de los problemas generados. El impacto de la Gran Depresión sobre las economías de los países latinoamericanos y del Caribe fue  tan  severo  que  produjo  un  cambio  completo  en  el  modelo  de  desarrollo:  el desarrollo orientado hacia adentro” reemplazó al desarrollo orientado hacia afuera. La industrialización basada en la sustitución de importaciones, la dinamización del mercado interno a través de políticas fiscales y la realización de obras públicas fueron las políticas para desarrollar las economías nacionales, y el Estado comenzó a adquirir un papel de creciente importancia en el proceso económico.

 

 

Este nuevo contexto se refleen la década de los años 30 en la realización de extensas obras públicas con la intención de disminuir el gran desempleo generado por la Gran Depresión y reaccionar   ante el colapso de las actividades exportadoras de los países latinoamericanos y del Caribe. Entre ellas se cuentan líneas ferroviarias, caminos y terminales de transporte que crearon una importante infraestructura de transporte, de gran importancia para el futuro desarrollo del turismo. Este desarrollo permitió en forma progresiva acceder a lugares que contaban con importantes atractivos turísticos, lo que produjo  el  desarrollo  de  balnearios,  de  acuerdo  al  modelo  de  desarrollo  turístico generado en Europa a fines del siglo XIX y principios del XX. Este hecho de gran importancia para el futuro desarrollo turístico en América Latina y el Caribe fue posible además por el aumento de la población y la irrupción de una incipiente clase media, que junto a las clases más adineradas comenzó a utilizar en forma creciente los ferrocarriles, y principalmente los automóviles, para desplazarse hacia los nuevos destinos turísticos. En muchos de estos balnearios, el Estado, y en menor proporción empresarios privados, construyeron   hotele siguiendo   los   esquemas   arquitectónicos   y  de   localización utilizados en la época del GrandTour” y en el desarrollo de los balnearios europeos de principios del siglo XX. Este período se puede considerar como el inicio de un concepto de turismo basado en grandes hoteles y en viajes de descanso y vacaciones de turistas nacionales, pero restringido todavía a un reducido segmento de la poblacn.

 

 

La segunda fase del período de industrialización y sustitución de importaciones, se caracterizó por un papel más activo del Estado, en donde este asumió un papel directo en el proceso productivo, en la aplicación de una fuerte política proteccionista y en la promoción del desarrollo, de acuerdo al marco conceptual y las recomendaciones de políticas y estrategias de desarrollo   de la Comisión Económica para la América


 

 

Latina y el Caribe, CEPAL Entre 1945 y 1960, el Estado adquirió nuevas funciones en el proceso productivo.  Primero fue el Estado-promotor, que proporcionaba el crédito para la inversión privada; luego, el Estado-empresario, a través de la creación de empresas estatales; y finalmente, el Estado-programador, que definía el horizonte de largo plazo del desarrollo y determinaba adonde debía ir la inversión futura, fuese pública o privada.

 

 

En este período la participación del Estado fue fundamental para  consolidar las bases estructurales del futuro desarrollo turístico de América Latina y el Caribe, y sirvió como soporte inicial para la incorporación de estos países al turismo de masas que se generó a partir de la Segunda Guerra Mundial. Es necesario recalcar  la importancia de este hecho, puesto que habría sido muy difícil o se habría retardado seriamente la participación de los países latinoamericanos y del Caribe en el dinámico proceso de crecimiento de los flujos turísticos internacionales, y más tarde de los internos, si el Estado no hubiera realizado las inversiones que ejecutó desde los años de la Gran Depresión hasta la década de los años 60.  Por una parte continuó con el desarrollo de la infraestructura vial, ferroviaria y de aeropuertos y terminales de transporte, como también  con  las  redes  de  telecomunicaciones,  y  por  otra  parte,  construyó  hoteles urbanos en ciudades importantes y en destinos turísticos vacacionales, creó cadenas hoteleras de cobertura nacional, fundó o consolidó compañías aéreas nacionales que cubrían el territorio nacional y que intercomunicaban a los países latinoamericanos con el resto del mundo, y creó también escuelas para capacitar la mano de obra, generando así las condiciones propicias para incorporar a los países de América Latina y el Caribe al nuevo y creciente mercado del turismo de masas.

 

 

Es importante recalcar que a mediados del siglo XX, el desarrollo del turismo vacacional estaba en sus comienzos y el desarrollo de la hotelería en una etapa inicial de crecimiento, contexto insuficiente para participar en el nuevo proceso del turismo de masas que se geneen el mundo a partir de la Segunda Guerra Mundial. Por lo tanto, fue la acción del Estado, entre los años 1930 y 1960, a través de la construcción y operación   de hoteles urbanos,   vacacionales y de cadenas hoteleras de cobertura nacional, más la gestión de empresas estatales de buses, ferrocarriles y de aviación comercial, que unido al importante desarrollo de la infraestructura de transporte, creó las condiciones para una participación del turismo latinoamericano y del Caribe en las


 

 

nuevas corrientes del turismo de masas. Es interesante destacar, además, que el significativo desarrollo alcanzado por el turismo, gracias a la activa participación y al impulso del Estado, se realizó sin que existiera una institucionalidad turística estatal especializada, representada hoy día por los organismos oficiales de turismo.

 

 

Inicialmente se generó un turismo interno, incentivado por las mayores facilidades de transporte y de alojamiento en centros urbanos y destinos turísticos y por la aparición de las primeras empresas turísticas organizadoras y comercializadoras de viajes; esto complementado con un aumento demográfico y en el nivel de ingreso de la población, creó un volumen mínimo de demanda que hizo más rentable las inversiones en esta actividad. Posteriormente los países latinoamericanos y del Caribe se incorporan progresivamente al turismo internacional de masas, generando flujos turísticos hacia y desde América Latina y el Caribe, y más tarde movimientos de turistas intrarregionales.

 

 

Conjuntamente con la importante participación del Estado en el campo del turismo, en el período comprendido entre 1950 y 1970 se inicia en forma gradual y creciente la participación de empresas privadas en la producción, distribución y promoción de los servicios turísticos. Los países de América Latina y   el Caribe se incorporan al turismo de masas, recibiendo inicialmente turistas interregionales, principalmente norteamericanos y   europeos, algunos de los cuales viajaban en tours organizados, recorriendo diversas capitales y destinos turísticos. Las dificultades de comunicación terrestre por la inexistencia de la infraestructura  vial adecuada y las altas tarifas en el transporte reo limitaron seriamente la salida de turistas nacionales al exterior y el flujo turístico intrarregional.

 

 

-    Tercera etapa: Desde 1960.

 

 

 

A partir de 1975 se consolida la tercera etapa en la evolución económica de América Latina y el Caribe, cuyos principales rasgos son las estrategias de desarrollo basadas en las exportaciones y en la gradual generalización de comercio internacional, la creciente presencia en el escenario mundial de empresas transnacionales, que funcionan como sistemas internacionales de producción integrada, la expansión y constante movilidade  los  capitales  unida  a la persistencia de las  restricciones  al movimiento  a  la  mano  de  obra,  y  el  acceso  masivo  a  la  información,  gracias  al


 

 

desarrollo de tecnologías de información y comunicaciones. Este período conocido hoy día como globalizacn, encuentra al turismo como una de las principales actividades económicas en los diferentes países de América Latina y el Caribe.

 

 

Los rasgos distintivos de este período son la progresiva transformación del turismo de masas en un turismo de mercados globales, y en la privatización de la propiedad, inversión y operación de las empresas prestadoras, distribuidoras y comercializadoras de servicios turísticos, con base en una gran cantidad de micro y pequeñas empresas, y unas pocas de mayor tamaño, que se han ido orientando progresivamente hacia la satisfacción de las necesidades y preferencias de los turistas nacionales y extranjeros, mejorando el nivel de eficiencia en la gestión y la calidad de los servicios prestados. También es importante destacar la creciente profesionalización de los recursos humanos y la especialización de funciones y empresas,   el aumento progresivo del turismo organizado y el desarrollo creciente del turismo de negocios. En este contexto el Estado ha asumido un   papel orientador, regulador y promotor del desarrollo turístico, abandonando la inversión y gestión en actividades turísticas y la comercialización de servicios turísticos. En este período aumentan de manera considerable los flujos turísticos internos e intrarregionales hacia y desde los países latinoamericanos y del Caribe, con base en una demanda segmentada por niveles socio- económicos,  gustos  y preferencias; hábitos  y comportamiento de consumo, formas, tipos  y motivación de los viajes; actividades realizadas, etc  y con una oferta muy diversificada por tipos y calidades de atractivos, actividades y servicios turísticos.

 

 

Un perfil esquemático de la evolución de la economía y el turismo a partir de

 

1950 se presenta a continuación (ver tablas 2 y 3):

 

 

 

Tabla 2. Arica Latina y el Caribe. Evolución del marco económico.

 

 

 

 

ETAPAS

 

1950-1970

 

1970-1990

 

Desde 1990

· Promoción de la industrialización

 

· Orientación hacia la

· Recesión económica

 

 

 

·  Búsqueda de actividades

· Internacionalización de la economía

 

· Globalización de los


 

 


economía nacional

 

 

 

· Desarrollo de la infraestructura


generadoras de divisas y empleo

 

·  Inicios de la internacionalización


mercados

 

 

 

· Liberalización del comercio


 

 


·  Políticas de promoción de las exportaciones

 

Fuente: Elaboración pròpia (2013).


· Economía de la información y el conocimiento


 

 

 

A partir de la Segunda Guerra Mundial se puede identificar con nitidez   tres períodos con características diferenciadas en cuanto a la evolución de la economía en América Latina y el Caribe, influido por el contexto económico mundial. Hasta 1970 la política económica estaba enmarcada por la estrategia de desarrollo de la economía nacional, cuya principal característica eran las políticas de industrialización. A partir de

1970 se aprecia una apertura hacia la economía internacional y la promoción de actividades generadoras de empleos y divisas. Por último, desde 1990 se produce la internacionalización de la economía, la globalización de los mercados, los procesos de integración y libre comercio, y el desarrollo de la tecnología de la información y las comunicaciones.

 

 

Tabla 3. Arica Latina y el Caribe. Evolución del marco turístico.

 

 

ETAPAS

1950-1960

1960-1980

1980-1990

Desde 1990

·  Actividad turística

incipiente

 

 

·  Orientada al producto

 

·  Dificultades en la distribución

 

·  Sistemas de transporte incipientes

· Inicios del turismo de masas

 

 

 

· Búsqueda de mercados externos

 

· Desarrollo   de centros y destinos turísticos

 

 

· Desarrollo diferenciado de

· Preocupación inicial por el

servicio

 

· Se inicia segmentación de mercados: vacaciones, negocios y congresos

 

· Comienza la diferenciación de la oferta

· Segmentación   e internacionalizac

n de   los mercados

 

· Nuevos hábitos de consumo

 

· Mejoramiento en la calidad del servicio

 

· Diversificación de la oferta

 

· Nuevas formas de


 

 

 

producción y

distribución

· Desarrollo del marketing

 

· Sistemas de comunicaciones

turismo

 

· Tecnología de la información y comunicaciones

 

 

· Respeto por el medio ambiente

Fuente: Elaboración pròpia (2013).

 

 

En el período correspondiente al desarrollo de la economía nacional se registró un fomento del turismo interno, orientado al producto, y con importante participación estatal. A partir de 1960 se inicia con mayor fuerza la participación en el turismo de masas, con una apertura al mercado turístico internacional, desarrollo de centros turísticos,  y la aparición de empresas  mayoristas  y minoristas  de intermediación  y distribución de servicios y paquetes turísticos. En los años 80 comienza una mayor preocupación por el servicio turístico, adquiere gran fuerza el marketing turístico, y una oferta diversificada actúa sobre un mercado segmentado. A  partir de 1990 comienza el desarrollo del turismo de mercados globalizados, nuevas formas de turismo, incorporación  masiva  de  la  tecnología  de  la  información  comunicaciones  en  el turismo, y un consumidor más exigente, con nuevos hábitos de consumo y más sensible ambientalmente.


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