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Turismo rural comunitario: una experiencia urbana en Ciudad Bolívar – Bogotá.

 

 

Turismo rural comunitario: una experiencia urbana en Ciudad Bolívar –

Bogotá.

 

 

 

Netty Consuelo Huertas

 

Universidad Tecnológica de Bolívar (Colombia)

                                     nhuertas@unitecnologica.edu.co

 

 

 

Resumen

  

Este documento hace parte de los casos analizados por la autora como parte de su tesis doctoral, en la cual realizó una amplia revisión de literatura sobre el turismo rural comunitario, como una estrategia de turismo sostenible para el desarrollo local. En la metodología utilizada para el levantamiento del caso de estudio de Ciudad Bolívar, se recurrió a fuentes secundarias y al método de observación participante.

 

Así las cosas, en esta comunicación, se parte del modelo de desarrollo de turismo rural comunitario  (TRC)  analizando  los  avances  de  Colombia  en  esta  temática,  en  particular  se analizará los documentos de política pública que fomentan el desarrollo de turismo comunitario en la nación. El documento finaliza con el estudio de caso de Ciudad Bolívar en Bogotá - conocido porque allí se han localizado las personas desplazadas por la violencia, provenientes de todo el país- con el cual se pretende mostrar una experiencia concreta, cuyo modelo de desarrollo se ha enfocado en el desarrollo de capacidades de la comunidad.

  

Al revisar el caso dePlan piloto de turismo rural comunitario de las veredas Santa Bárbara, Pasquillita, Pasquilla y Mochuelo Alto de Ciudad Bolívar en Bogotá, se demostrará por un lado que las ventajas competitivas (Crouch & Ritchie, 1999) se crean a partir de la generación de  capacidades,  y  que  las  variables  relacionadas  con  la  gestión  del  destino  (marketing,

 

rentabilidad, posicionamiento, marca, entre otras) son de vital importancia en el desarrollo de la competitividad y sostenibilidad del mismo.

 

Una de las conclusiones necesarias es que para que un destino sea competitivo en la industria turística si bien es cierto que las capacidades son importantes, la generación de canales de comercialización o el manejo del marketing mix, son trascendentales en el éxito del mismo, al igual que el impulso que pueda brindar las políticas del estado en tal sentido.

 

Palabras claves: Turismo rural comunitario, desarrollo local, comunidad, turismo sostenible, Colombia.

 

Abstract

 

This document is one of the cases analyzed by the author in her doctoral thesis, which conducted an extensive review of literature on rural community tourism as a sustainable tourism strategy for local development. To build the case study in Ciudad Bolivar was used secondary sources and method of participant observation.

 

So, in this paper, first, the development model of community based tourism is studied, advances in Colombia are discussed in this issue, the public policy documents that promote the development of community tourism are reviewed. The paper concludes with a case study of Ciudad  Bolivar  in  Bogota,  -known  because  there  have  been  localized  people  displaced  by violence from around the country- with which we intend to show a specific experience, whose model development has focused in the capacity of the community.

 

The case study of the Community pilot plan for rural tourism Ciudad Bolivar in Bogota (conformed by the villages Santa Barbara, Pasquillita, Pasquilla and Mochuelo Alto) will demonstrate two things. First, competitive advantages (Crouch & Ritchie, 1999) creating from the capacity building of people. Second, related variables Destination Management (marketing, profitability, positioning, brand, etc.) are of vital importance in the development of competitiveness and sustainability of the destination.

 

The main conclusion is that for a competitive destination in the tourism industry several elements are required: i) capacity building; ii) generating marketing channels or marketing mix management, and iii) the momentum provided by state policies.

 

Keywords:  community  based  tourism,  local  development,  community,  sustainable  tourism, Colombia.

 

  

1.   Introduccn.

 

  ”La innovación guiada por pequeños agricultores, adaptada a circunstancias locales y sustentable para la economía y el ambiente será necesaria para asegurar la seguridad alimentaria en el futuro” (Bill Gates, s.f.).

  

El  panorama del  mundo  rural  latinoamericano  no  eel  más  halagüeño,  además  de la pobreza, desigualdad, y de la migración del campo a la ciudad, en las zonas rurales se presenta baja calidad de la infraestructura, inequidad en la propiedad de la tierra, sobreexplotación o mal uso de los recursos naturales, poca valoración de lo rural” y poco acceso a oportunidades.  Lo anterior contrasta con la riqueza cultural y natural existente en el territorio, zonas agroecológicas únicas en el mundo, recursos agrícolas, diversidad etno-ecológica, energía y otros recursos naturales (Altieri & Masera, 1993) de las zonas rurales con la creciente pobreza y la profundización de las desigualdades económicas y sociales.

  El turismo rural comunitario ofrece la oportunidad para que campesinos puedan generar ingresos complementarios que contribuyan a mejorar sus condiciones de vida, al ofrecer al turista un contacto personalizado con la comunidad anfitriona; invitándole a disfrutar el entorno natural y humano de las zonas rurales y participar en actividades tradicionales, formas de vida y costumbres propias de una comunidad. Los servicios turísticos son prestados a través de organizaciones productivas o directamente como negocio familiar. En consecuencia, se orienta al turista interesado en conocer y disfrutar la vida del campo, participando en actividades como

 

cabalgatas, caminatas, conocimiento de métodos alternativos de produccn, pesca de agua dulce, fiestas patronales, además de turismo de aventura, el disfrute de la naturaleza y la práctica de actividades deportivas (Solano, 2007).

 

Hoy, en Colombia se encuentran algunas experiencias turísticas que se basan en la gestión de la comunidad local y en la gestión del territorio, generando riqueza en esta área rural, promoviendo el desarrollo integral, reduciendo la pobreza a través de la generación de empleo y la obtención de ingresos complementarios, evitando movimientos migratorios (Inostroza, 2009), creando pequeños negocios intensivos en mano de obra, brindando empleo a mujeres (World Tourism Organization, 2003), recordando en todo momento que la comunidad local es parte esencial del producto turístico (López & Sánchez, 2009) y donde la gestión del territorio cobra mucha importancia pues el turismo desarrollado debe ser respetuoso con el medio ambiente y responsable con el entorno social (Kay & Breton, 2007).  En este documento se analizael caso de una experiencia de turismo rural que tiene lugar en la capital de Colombia, específicamente en Ciudad Bolívar, territorio en el cual se ubicaron gran parte de los desplazados del país, a causa de la violencia.

 

Para cumplir con el objetivo de analizar este caso de Ciudad Bolívar (algo semejante a las favelas de Brasil) se parte de un marco conceptual relacionado con el turismo rural comunitario y de lineamientos de política pública; posteriormente se revisa la metodología y se presenta el caso, para determinar finalmente las lecciones que el caso brinda para futuras experiencias a desarrollar.

 

En concreto este caso  permitirá observar que  las políticas no deben tener un carácter coyuntural, sectorial  o cortoplacista, sino que deben ser diseñadas de forma estructural bajo una visión de largo plazo, que garantice la sustentabilidad de los procesos de desarrollo llevados a cabo y que atiendan el fenómeno multi-causal de la pobreza rural; por tanto es necesario pensar en cómo hacer para atender a las problemáticas que en las áreas rurales coexisten: pobreza, desigualdad, baja productividad, difícil acceso a los mercados, poca o casi nula posibilidad de oportunidades para la generación de empleo e ingresos. El turismo rural comunitario es una

 

opción que puede contribuir en esa visión de largo plazo y en el desarrollo de los territorios rurales.

 

2.      Marco conceptual.

 

2.1.   Turismo rural comunitario prueba de desarrollo humano sostenible.

 

El  turismo  rural  comunitario  (TRC)  se  entiende  como  una  forma  de  organización empresarial auto-gestionada por las comunidades (bien sea unidades familiares campesinas, por pobladores de una región, por cooperativas o por pueblos indígenas), integrando este tipo de actividad de forma complementaria a las tradicionales llevadas a cabo en las áreas rurales  (Ploeg,

2008); (Mbaiwa & Stronza, 2010); (Ruiz-Ballesteros, 2011); (Gascón J. , 2011), de forma participativa (Kieffer, 2014), planificada (Moraes, Ribeiro, & Emmendoerfer, 2013) y sostenible (Sariego, 2014), en la cual se desarrollan prácticas democráticas y solidarias tanto en el trabajo como la distribución de los beneficios (Gascón & Cañada, 2008) buscando una mayor vinculación de las comunidades pobres con el mercado turístico para incrementar sus beneficios (Ashley, Roe,

& Goodwin, 2004), (Ruiz-Ballesteros & Brondizio, 2013), y fortaleciendo el sentido comunitario (Flores, Zizumbo, Cruz, & Vargas, 2014) y aerradicar la pobreza (OMT, 2004). De tal forma que el TRC es una de las formas de turismo sostenible de mayor interés hoy día.

 

El turismo, en algunas ocasiones, ha sido uno de los causantes de los problemas que padece el mundo rural, debido a que su implementación implica demanda de grandes cantidades de agua y tierra, trayendo consigo el incremento de precios de la vivienda. No obstante, el turismo también puede representar una buena herramienta a favor de las economías campesinas” (Gascon). En Latinoamérica existen diversas experiencias gestionadas por unidades familiares campesinas, cooperativas agropecuarias y pueblos indígenas que apuestan por esta nueva actividad. De acuerdo con Gascón y Cañada (1995), el TRC es un modelo de gestión en el que la población local, a través de estructuras organizativas, tiene un rol significativo en su ejecución, que se lleva a cabo principalmente en zonas rurales.  Así, este modelo de gestión turística puede contribuir en el fortalecimiento de la economía campesina; los campesinos encuentran en el turismo, una

 

actividad que complementa su base económica, que tradicionalmente se ha sustentado en las actividades agrícolas.

 

Aunque no tiene un impacto a gran escala (es decir en todos los habitantes del país), debido a sus características de tamaño reducido; si hay señales favorables sobre las comunidades, en la generación de capacidades en temas propios del turismo (guianza, alojamiento y restauracn), en temas de gestión (administración, mercadeo y costos), pero sobretodo empoderamiento, pues son personas que toman decisiones sobre el desarrollo de sus propias vidas, y el de sus comunidades.

 

Adicionalmente, en las fami-empresas que se generan -para atender las necesidades de los turistas-, los principales actores son jóvenes y mujeres, generándose así empleo para personas que normalmente son los más vulnerables dentro de los países pobres.

 

Por otra, las manifestaciones del patrimonio cultural inmaterial propias de las regiones campesinas y/o indígena (las artesanías, la cocina tradicional y en general, todos los productos locales) adquieren una nueva dimensión y son puestas en valor. También se toma conciencia de la necesidad de respeto a los sitios naturales, a   la riqueza natural y ambiental de las zonas aisladas.  En tal sentido, sitios geográficos, empiezan a tomar una nueva dimensión, el cuidado por la naturaleza se convierten en elemento fundamental para el desarrollo local. Estas son grandes virtudes del TRC.

 

El turismo es un jalonador de mejoras en el bienestar de las comunidades, no únicamente por  los  beneficios  económicos  que  representa  para  las  familias,  sino  también  porque  la conjunción entre el sector privado conformado por empresarios pequeños e informales, junto con residentes y el gobierno local, benefician acciones en términos de infraestructura vial, de salud, de recolección de basuras, seguridad y superestructura; ello en la medida  de la participación de la ciudadanía en la toma de decisiones sobre el destino de la localidad.

 

Finalmente, y no por ello menos importante, la visita de los turistas a los países más pobres, trae consigo la promoción y/o el descubrimiento de las riquezas (naturales y culturales) que de

 

otro modo seguirían escondidas a los ojos del mundo, gracias a que los turistas de hoy, utilizan las redes sociales para contar las historias de sus viajes y en tal sentido son co-creadores de la imagen de los destinos. En tal sentido se presentan dos temas fundamentales en el tema de mercadeo: acceso y promoción de los productos locales. En otras palabras, los campesinos e indígenas tienen “amigos externos” de otros lugares quienes los dan a conocer al mundo.

 

 

2.2.   Lineamientos de política de turismo rural comunitario en Colombia.

 

El gobierno colombiano ha establecido que el turismo de naturaleza, en especial el ecoturismo, es la principal fortaleza del país, por ello ha propiciado el surgimiento de este tipo de turismo  y se  ha  concentrado  en  la  construcción  de  políticas  parel  desarrollo  del  mismo; entendiendo que es un proceso de largo plazo, que debe ser formulado con consideraciones de competitividad y calidad.

 

Por tanto, el gobierno se concentró en la construcción de políticas para el desarrollo del ecoturismo, entendiendo que la tarea para consolidar este tipo de turismo en el país aún es grande, ya que se debe propugnar por iniciativas de este tipo que abarquen objetivos ambientales, educativos y sociales, fomentando la activa participación de las comunidades en la gestión de sus destinos,  actuando  localmente  como  una  herramienta  de  desarrollo  local,  autonomía  y reafirmación cultural.

 

Así, frente   a estas necesidades, se elaboró el documento   “Lineamientos de ecoturismo comunitario” (PNNC, 2010), cuyo objeto es servir como herramienta para actores ambientales y turísticos del país quienes deben  fomentar la activa participación comunitaria en ecoturismo y propiciar el desarrollo de proyectos desde las comunidades locales; de esta forma, se establece un marco de referencia que oriente a las diferentes autoridades nacionales, departamentales, regionales, municipales y locales en el establecimiento de iniciativas eco-turísticas al mismo tiempo que sirve de apoyo para las organizaciones comunitarias que estén interesadas en llevar a cabo emprendimientos en ecoturismo.

 

Los lineamientos para el ecoturismo comunitario, se han organizado  en cuatro grupos temáticos: el producto ecoturístico y el recurso natural, la planeación del destino comunitario, la localidad y la viabilidad de las iniciativas.  Estos lineamientos se han establecido para difundir a nivel local un claro entendimiento sobre el ecoturismo y las responsabilidades e implicaciones derivadas del mismo; en otras palabras, indiferentemente del estado general del atractivo, lo importante es generar mecanismos para mejorar o conservar la condición ecológica del área donde se desarrolle la actividad turística, protegiendo el recurso natural, previniendo y minimizando los impactos ambientales que se puedan generar.

 

En cuanto a la planeación del destino comunitario, se debe establecer la voluntad local de desarrollar   actividade ecoturísticas,   poniendo   e práctica   esquemas   de   planificación comunitarios elaborados mediante procesos de consulta y consenso, facilitando el acceso a la información sobre las mismas y sus características,  promoviendo la complementariedad de las actividades económicas; esa voluntad local comunitaria debería basarse no solamente en  un interés económico sino en una motivación ambiental atada a una realidad cultural y social.

 

Por su parte, el segundo lineamiento, la localidad, se refiere a que la participación comunitaria en ecoturismo debe procurarse a partir de estructuras sociales y organizativas existentes o que se conformen y consoliden, promoviendo tanto la autonomía local como favoreciendo la validación comunitaria de los procesos definiendo los roles de dichas organizaciones y respetando los conductos socio-administrativos existentes, así se fomenta programas de capacitación apropiados para los requerimientos locales y se respeta la idiosincrasia cultural local del destino.

 

Finalmente, en relación con el último lineamiento, el principal error de muchas iniciativas comunitarias es su inviabilidad gracias a una carencia de trabajo minucioso en elementos de importancia como la calidad del producto, la identificación de un mercado objetivo, la identificación de mecanismos de financiación e inversión, y el planteamiento de una estrategia de promoción; por ello es importante desde el principio el conocimiento del mercado para producir servicios que se ajusten a los requerimientos de éste, o ajustar los servicios que se ofrecen de

 

forma tal que despierten interés en la demanda y desde un principio se determine la viabilidad de las iniciativas.

 

3.      Metodología.

 

Este documento ha sido construido acudiendo a fuentes de información secundarias  y primarias; entre las fuentes secundarias vale la pena destacar que se revisaron todos los videos compartidos por la Fundación Patrimonio Ambiental para la promoción del territorio,  además de acudir a documentos de política pública y otras experiencias de turismo rural en Latinoarica; por otra parte, las herramientas utilizadas para la recolección de información primaria fueron las entrevistas a Gabriel Díaz, presidente de la Asociación de turismo rural comunitario en Ciudad Bolívar y la observación participante, que la autora experimentó al vivir esta experiencia turística.

 

4.      Ciudad Bolívar: turismo rural en la capital.

 

4.1.   Aspectos generales de la localidad de Ciudad Bolívar.

 

Bogotá es la capital de Colombia, conformada por 7.259.597 habitantes (datos proyectados al 2009 por DANE), la ciudad  más grande del país. Contrario a lo que se piensa, Bogotá tiene un área enorme de ruralidad, mucho más grande que la zona urbana, que abarca el 76.6% del total del área del distrito; así por ejemplo, la ruralidad de Usme y Ciudad Bolívar tiene 163.000 hecreas, de ellas 79.100 hectáreas son de área protegida. En esta área rural de Bogotá, habitan

17.000 productores, alrededor de 3.500 familias campesinas y viven sosteniblemente. Afirma

 

Elizabeth Beaufort, Directora de la Fundación Patrimonio Ambiental:

 

 

“La política pública distrital de la ruralidad de Bogotá, es una cuestión excepcional en Arica Latina: una capital como Bogotá -tan grande- y que tenga una ruralidad tan grande. Pero que además, tenga una política rural que fue discutida colectivamente por muchos actores y que fue expedida en el 2007 mediante el decreto

327; esta es la ruta que orienta todas las políticas que implementa el distrito y ahí se embarca la política de turismo rural(Fundación Patrimonio Ambiental, 2012).

 

Bogotá se divide en 19 localidades, una de ellas es Ciudad Bolívar, habitada por  616.455 personas (datos proyectados al 2009 por DANE); de acuerdo con la medición del índice de necesidades básicas insatisfechas –NBI-1, el 17,4% se encuentra en pobreza2 y el 4,3% de ellas se encuentra en miseria3. Esta localidad nace alrededor de los años cuarenta cuando se inicia la parcelación de grandes haciendas aledañas al Distrito Capital, conformándose los primeros asentamientos subnormales en la década del cincuenta, con personas venidas de otras partes del país (Tolima, Boyacá y Cundinamarca) por efectos del desplazamiento, en muchos casos por la violencia en estos lugares. Para los años setenta la población había ascendido a los 50.000 habitantes. Una segunda etapa de urbanización comienza en la década del ochenta, con asentamientos en la parte alta de las montañas, estos asentamientos en menos de veinte años generaron polos de concentración de sectores marginados tanto en el país, como en la misma ciudad (Alcaldía Mayor de Bogotá, 2009).

 

La localidad de Ciudad Bolívar está ubicada al sur de la ciudad, contaba en 2008 con 326 barrios en la zona urbana  y con nueve veredas en la parte rural: Quiba Alto, Quiba Bajo, Mochuelo  Alto,  Mochuelo  Bajo,  PasquillaPasquillitaSanta  Bárbara,  Santa  Rosa  Las Mercedes. Tiene una extensión total de 12.999 hecreas, de las cuales 3.391 se clasifican como suelo urbano  y 9.608   corresponden al suelo rural (73,9 % del total de la superficie de la localidad).  Está  clasificada  como  la  tercera  localidad  más  extensa  de  Bogotá,  con  mayor superficie rural y como la quinta localidad con mayor cantidad de área urbana.

Los terrenos de la zona urbana de la localidad de Ciudad Bolívar están situados a una altitud de 2.400 metros sobre el nivel del mar (msnm) en la parte más baja y de 3.100 msnm en su

  

Las Necesidades Básicas Insatisfechas es un método que identifica las carencias críticas en una población y que busca caracterizar la pobreza. Para su medición utiliza indicadores relacionados con cuatro áreas de necesidades básicas de las personas: vivienda, servicios sanitarios, educación básica e ingreso mínimo.

2 En Colombia, un hogar se considera pobre si presenta al menos una de las siguientes características: vivienda con materiales inadecuados, con servicios públicos de acueducto y alcantarillado inadecuados, nivel de hacinamiento considerado como crítico, alto nivel de dependencia económica, o cuando uno de sus niños entre 7 y 11 años no asiste a algún establecimiento escolar.

 

3 El hogar se considera como extremadamente pobre o en miseria cuando presenta dos o más de estos indicadores.

 

parte más alta, clasificados como piso térmico frío. La temperatura promedio de 14°C para la localidad,  en esta localidad el ambiente, la mayor parte del año,  es generalmente seco y soleado.

 

4.2.   Plan piloto de turismo local en Ciudad Bolívar.

 

Inicialmente pensar en el desarrollo de un proyecto de turismo rural comunitario en esta zona de Ciudad Bolívar era una utopía, era inimaginable por varias razones:

 

-     Muchas  personas  e  instituciones,  incluidos  los  entes  gubernamentales  de  la  capital desconocen la inmensa ruralidad que existe en Bogotá.

-     El enfoque en las instituciones gubernamentales y de los operadores turísticos  es ejecutar proyectos de turismo en los lugares típicos de alta demanda; así que pensar en desarrollar rutas en el centro histórico de la ciudad es más sencillo que pensarlas en la periferia.

-     Para  muchos  pensar  en  realizar  el  proyecto  en  Ciudad  Bolívar,  era  una  locura, especialmente porque en el imaginario de todo colombiano, a esta localidad se le debe tener temor; pues siempre que sale en las noticias es porque algo malo sucedió.

-    Finalmente, y no por ello menos importante, no se entendía por qué turismo rural, si

 

Ciudad Bolívar es una localidad urbana localizada en la urbe más grande del país.

  

Así que el trabajo  a emprender no era sencillo. La Alcaldía Local de Ciudad Bolívar en convenio firmado en el 2009 con la Secretaría Distrital de Desarrollo Económico y la Fundación Patrimonio Ambiental como ente ejecutor, implementaron un plan piloto de turismo local, basado en la realización de actividades turísticas sostenibles, que rescataran la identidad cultural de la zona rural de Ciudad Bolívar, conservando la diversidad biológica del entorno.

 

Para lograr este objetivo se conformó un equipo multidisciplinario de 17 personas, dentro de ellas ingenieros civiles, arquitectos, ingenieros forestales, especialistas en fauna y flora, publicistas, comunicador social, un especialista en servicio al cliente del tema gastronómico. Se inic con  un  diagnóstico  y  se  identificó  la  vocación  para  Ciudad  Bolívar:  ecoturismo,

 

agroturismo y turismo rural. Con base en lo hallado se cumplían las características para la gestión del turismo rural comunitario.

 

La primera tarea fue sensibilizar a la comunidad, mostrando las potencialidades de esta iniciativa a los campesinos. A la primera reunión fueron 6 personas; no obstante, cada día se iban sumando más. Con ellos se construyó un plan de manera colectiva con talleres los fines de semana, y viajes dentro de la ruralidad.

 

Fue clave demostrar que se podía implementar este plan con los recursos disponibles, encontrar cómo capacitar y guiar a la gente del proyecto de acuerdo a sus capacidades y gustos, pues las personas del grupo tenían que especializarse en temas y tenían que saber cómo atender a los turistas. Eso fue lo que hizo que varios jóvenes y mujeres se interesaran y se adhirieran, incluyéndose 40 familias en el proyecto. Los campesinos se dieron cuenta de cuál era la experiencia al ser ellos turistas, además generaron unos fuertes lazos de trabajo conjunto. De esta forma, este era el primer proyecto que unía a las 9 veredas, donde el rescate de la cultura era lo esencial.

 

Así,   se realizó un trabajo pedagógico con los campesinos de la zona rural de Ciudad Bolívar, por medio de capacitaciones en temas como administración, en la parte asociativa, en la operación  de  los  servicios  turísticos,  guianza,  interpretación  ambiental,  interpretación  de productos potenciales identificados como agroturismo y ecoturismo, servicio al cliente, gastronomía y servicios de alimentos y bebidas, acomo el manejo de  plataformas virtuales; cada uno de los cuales forman parte de la cadena de valor de los servicios turísticos, con el objetivo de  cristalizar la actividad turística en la zona rural.  Fueron sesenta y seis campesinos que conformaron la primera asociación de turismo rural comunitario de Bogotá D.C - Ciudad Bolívar, legalmente constituida en el país, se comprometieron con sus nueve veredas a sacar adelante el plan piloto de turismo rural comunitario.

 

De acuerdo con Edgar Orlando Herrera Prieto, Alcalde Local de Ciudad Bolívar:

 

El plan piloto de turismo local, para la ruralidad en Ciudad Bolívar, nace como una necesidad latente de los habitantes de la localidad de tener una organización comunitaria  sensibilizada y capacitada, en la búsqueda de una actividad alternativa adicional de ingresos económicos para  las familias y la comunidad(Edgar Orlando Herrera Prieto; s.f.).

 

Palabras ratificadas por el presidente de esta asociación, Gabriel Díaz:

 

 

“La idea de la creación de turismo rural comunitario nace de la falta de oportunidades para nuestros jóvenes especialmente, se busca que ellos se apropien de la ruralidad tan bonita que tenemos en Bogotá y que sigan amándola y trabajando acá.  Para  que  funcione  necesitamos  que  los  colegios,  instituciones  y  empresas vengan a conocer y a aprender de nuestra ruralidad. (Entrevista con el presidente de la asociación de turismo rural comunitario, en Ciudad Bolívar., s.f.)

 

Hoy,  se hacen recorridos turísticos por la zona rural de Ciudad Bolívar, donde se aprecia lo maravilloso del paisaje y la vegetación de las veredas Santa Bárbara, Pasquillita, Pasquilla y Mochuelo Alto, además de la calidez y hospitalidad de los campesinos de este territorio, quienes ofrecen lo mejor de sí, para que los visitantes se sientan como en su casa; los guías turísticos muestran la Ciudad Bolívar y un turismo que está dando sus primeros pero fuertes pasos para ser mostrado al mundo.

 

Durante la visita se realizan actividades como disfrutar del paisaje del embalse la regadera de la vereda Santa Bárbara, conocer una finca mielera y ver los panales de abejas, disfrutar del aire puro de fincas que producen alimentos orgánicos, conocer una huerta en la que los visitantes aprenden sobre   diferentes tipos de plantas y practican el proceso de sembrado de la papa; en Quiba existe una danza que le rinde tributo a la papa (producto típico de la zona y la mayor fuente de ingresos de la economía local), la idea es enseñarle al turista la importancia de la papa

 

para sus habitantes y el trabajo de los campesinos de la mejor manera, bailando (Fundación

 

Promotora Ambiental, 2011).

 

 

Otra muestra de carácter turístico, es la realizada en la vereda Mochuelo Alto, caracterizada por sus ferias y fiestas de bailes típicos y mercado ganadero, donde se comparte culturalmente las expresiones campesinas y se puede observar la bondad que tiene el suelo rural. (Fundación Patrimonio Ambiental, 2011). Se busca que los niños y jóvenes se involucren de tal manera que se recuperen las tradiciones culturales y folclóricas del territorio. También se hace senderismo  en  la vereda Pasquillita en  ecosistemas  de  paramos  y sub  paramos,  además  de disfrutar y degustar productos alimenticios de la región y   comprar artesanías hechas con las manos de los campesinos de Ciudad Bolívar; lo cual permite conocer la otra cara de Ciudad Bolívar” (Asociación turismo rural comunitario Ciudad Bolívar, s.f.).

 

Con el desarrollo de este proyecto se ha logrado también que los habitantes de esta zona encontraran una alternativa adicional de ingresos sin dejar de lado su actividad principal,   se sientan orgullosos de ser campesinos,  estén rescatando algunas actividades y pcticas culturales. Actualmente los mismos campesinos están vinculando nuevos productos turísticos como el turismo religioso, el plan es recorrer 5 iglesias de las veredas, dentro de las cuales 3 de ellas sobresalen: la parroquia de Pasquilla, la iglesia de la Virgen del Carmen (construida en 1915), la más antigua de Ciudad Bolívar y la iglesia San Martín de Porras (1958), ubicada en la vereda de Quiba.

 

No obstante lo anterior, uno de los problemas a los que se enfrenta esta iniciativa turística es que aún son visitados por pocos turistas, a pesar de que están prácticamente inmersos en el mercado emisor de turismo más grande de Colombia; además los campesinos ya tienen capacidades importantes para el desarrollo turístico: están capacitados, tienen productos turísticos para ofrecer, tienen herramientas de promoción como la página de internet, su experiencia se está reconociendo a nivel nacional y tienen una asociación que se preocupa por la gestión del destino.

 

Dos turistas mencionan: Fue una experiencia muy agradable porque es ver cómo -con tan poco- se puede construir mucho. Nos llevamos una gran impresión porque se muestra el empeño, el empuje y la unión de las personas y eso es fundamental para sacar proyectos de asociación.” (Fundación Patrimonio Ambiental, 2012). Esto significa que se requiere mucho más en materia de mercadeo y comercialización para este tipo de productos, pues, si bien es cierto, las herramientas virtuales posibilitan ser visibles globalmente, la competencia en este sentido es enorme y por ello se necesita buscar nuevas formas de promoción.

 

Esta experiencia demuestra que los habitantes de la zona rural de Ciudad Bolívar son una comunidad comprometida que quiere continuar desarrollando este tipo de proyectos y siguen aportando de sus propios recursos- así sean pocos - y de su inmenso corazón, todos comprometidos para sacar adelante esta primer asociación de turismo rural comunitario al borde de la ciudad capital, pues como ellos dicen: Si todos unidos trabajamos para un mismo fin, logramos muchas cosas.

 

5.      Lecciones para el desarrollo del TRC.

 

5.1.   De arriba hacia abajo (Top-down) o abajo hacia arriba (bottom-up).

 

Esta experiencia ha surgido por iniciativa de entes externos   a las comunidades, en la ideación  del  proyecto  participaron  los  entes  gubernamentales  y  la  Fundación  Promotora Ambiental como ente ejecutor. Esto tiene sentido, pues las comunidades indígenas o de campesinos no tienen por qué conocer sobre el turismo como sector económico; pues ellos se han concentrado en conocer de las actividades agropecuarias que han trabajado durante toda su vida.

 

Esto evidencia que la implementación de proyectos de turismo (independientemente de que sean comunitarios o no; en zonas rurales o no) requieren de alguien (como persona individual) o de un ente (como institución) que jalone de arriba hacia abajo que actúe como mano invisible, para que por lo menos está idea sea contemplada entre las comunidades.

 

5.2.      Liderazgo como elemento clave.

 

 

A pesar de que la idea inicial surja de arriba hacia abajo, la sostenibilidad en el largo plazo de este tipo de proyectos depende del surgimiento de liderazgos al interior de la comunidad para que posteriormente jalonen de abajo hacia arriba.

 

La sostenibilidad requiere del surgimiento de líderes al interior de la comunidad que inicialmente impulsen la vinculación de otros miembros de la comunidad, luego fomenten la participación en las actividades de formación y posteriormente persistan en el surgimiento de las fami-empresas  y en  la  comercialización  dedestino.  En  últimael  liderazgo  es  uno  de los elementos claves para la continuidad del proyecto.

 

Lo anterior, sin olvidar que el líder debe pensar en todos los miembros de la comunidad, pues existen evidencias a nivel internacional que también demuestran los efectos perversos del liderazgo, por ejemplo el caso de Amantaní (Perú) en el cual se muestra cómo el liderazgo de los lancheros (quienes controlaban el transporte entre la ciudad de Puno y la isla) excluyó al resto de la población de los beneficios del turismo, pues ellos eran quienes traían a los turistas y los alojaban en sus hogares (actividad que generaba la mayor cantidad de ingresos). (Gascón J. ,

2014)

 

 

5.3.   Inclusión de grupos vulnerables.

 

 

La experiencia analizada pone en evidencia que sin importar las condiciones económicas, geográficas y ambientales e inclusive las condiciones de conflicto en el territorio, el turismo puede ser una herramienta para que las comunidades se unan alrededor de proyectos turísticos; solo falta la intención e integración de los actores para lograr un desarrollo de este sector.

 

Estas poblaciones son de origen rural,  y gracias al ingreso al turismo como actividad productiva complementaria, se ha frenado el éxodo especialmente de jóvenes y mujeres al gran mercado laboral que representa Bogotá, trayendo bienestar para ellos como personas y para sus hogares.

 

5.4.   Modelo de innovación social.

 

 

El turismo comunitario (TC) parte de las particularidades del territorio (fortalezas y debilidades) y mediante metodologías participativas construye un plan de desarrollo territorial en el que todos los actores tienen cabida, para finalmente implementar acciones para el impulso de actividades productivas que conlleven al bienestar de la comunidad. Esta es la base de todo modelo de innovación social.

 

Así las cosas el turismo no es el fin, sino más bien el medio para promocionar el desarrollo de las regiones. En otras palabras, sin actividades productivas difícilmente se podrían fomentar las actividades turísticas, pues el TC es experiencial, el turista quiere conocer las actividades propias del destino y para ello no solo quiere verlas sino - incluso – experimentarlas.

 

5.5.   Turismo rural comunitario como metodología para el desarrollo humano.

 

 

Dentro del modelo de implementación de TRC, juega un papel importante la formación, la generación y desarrollo de capacidades en la comunidad. Los cimientos del modelo se sustentan en la riqueza de la comunidad; ahora quienes normalmente han sido discriminados por su falta de acceso a los sistemas de educación formal, son valorados por los conocimientos adquiridos a través de la tradición oral y a través de sus experiencias en las actividades productivas; esta riqueza se convierte en las bases sobre las cuales se construye el desarrollo. A partir de allí se diseñan planes de formación para la adquisición de conocimientos empresariales, conciencia ambiental, participación ciudadana y en temas propios del turismo.

 

De esta manera, se debe entender el proceso de formación de manera integral, en el que se busca fortalecer al ser humano inicialmente y luego a sus organizaciones, en el que son relevantes las capacidades y los conocimientos. Dentro de los conocimientos están en general los relacionados con la gestión empresarial y gestión ambiental; y en particular los conocimientos sobre las actividades turísticas.

 

5.6.   Preservación y conservación ambiental y respeto a las manifestaciones culturales.

 

 

El entorno ambiental ha sido clave en esta experiencia turística. Actualmente todo negocio - turístico o no – afirmará una actitud sensible con la protección ambiental, sin embargo, para el caso de los emprendimientos turísticos la sinergia que existe entre el turismo y ambiente, es prácticamente imperceptible, pues para el desarrollo del turismo se requiere la conservación del medio ambiente, y esta preservación contribuye al desarrollo turístico.

 

Las comunidades de campesinos han entendido que la relación hombre – naturaleza debe darse de manera armónica y equilibrada.  Como demostración se observó que en las actividades de este proyecto todas se basan en esta relación y buscan precisamente la preservación ambiental.

 

5.7.   Revalorización del patrimonio.

 

 

Algunas personas ven las experiencias turísticas como una mercantilización de la cultura popular y la simulación de la imagen rural como producto. No obstante esta crítica, también puede verse como la revalorización de la cultura campesina: aunque originariamente la labor de padres o abuelos era trabajar en el campo, hoy por efectos de la modernidad, se desconoce de dónde salen los productos que a diario se utiliza en las mesas. Es incluso un reencuentro consigo mismo y con los antepasados. Así, el trabajo de esta comunidad de Ciudad Bolívar ha permitido poner en valor el patrimonio cultural, natural y humano con el que cuenta la ciudad de Bogotá.

 

Por tanto, se espera que esta experiencia, no solo signifique una mejora en las condiciones de calidad de vida, sino también que el ser humano sea valorado como tal y por ende que las actividades económicas por él ejecutadas sean para la defensa de la vida: el turismo como constructor de paz, es el mejor ejemplo de ello.

 

5.8.   La comercialización: un reto a enfrentar.

 

 

Pese a los efectos positivos que se resaltan en la experiencia en Ciudad Bolívar, los micro- emprendimientos turísticos se enfrentan a varios retos que deben ser enfrentados en el corto plazo para asegurar su continuidad futura, por ejemplo falta un sistema de información que permita conocer las preferencias de los turistas, faltan medios modernos para que los turistas realicen sus reservas o paguen, colocando a los nuevos y pequeños operadores turísticos en situación de desventaja frente a operadores turísticos externos. Incluso, tienen dificultades para influenciar sobre  la  imagen  turística  de  su  región,  gracias  a  los  nuevos  medios  y  tecnologías  de comunicación e información, son los turistas quienes terminan construyendo esta imagen.

 

Todo esto significa que para que el modelo sea sostenible aún falta trabajar el tema de la comercialización de estos territorios, pues en este punto en que las comunidades tienen  las mayores falencias. Ello no significa que sean las agencias de viaje quienes deban representar los intereses de los campesinos, pues en este caso se presentan divergencias en temas como la cantidad de turistas a recibir, pues los microemprendimientos no tienen la capacidad para recibir una gran numero de ellos  y tampoco les interesa, pues, por ejemplo pueden dañar sus huertos; lógica que es diferente para quienes realizan la operación de la comercialización.

 

6.      Conclusiones.

 

El turismo rural comunitario (TRC) se constituye en un modelo de gestión en el que las comunidades locales juegan un papel vital en el desarrollo turístico de un territorio. Este modelo es un ejemplo de cómo lograr un verdadero desarrollo humano sostenible, puesto que con su implementación se busca la puesta en valor del patrimonio cultural inmaterial y la preservación de las áreas rurales, lo cual se traduce a través del desarrollo de micro-emprendimientos turísticos que fortalecen la economía campesina.

 

En Colombia, uno de los primeros casos que se presentaron de este modelo de gestión fue en Ciudad Bolívar,  localidad ubicada al sur de la capital colombiana y donde se ubicaron gran

número de campesinos desplazados por la violencia de otros departamentos del país y en los que se formaron cordones de pobreza, miseria y polos de concentración de sectores marginados.

 

A pesar de la desesperanza que se vivió durante años en el territorio y a pesar de que muchos creean que en Bogotá no podría prestarse servicios de turismo rural, la Alcaldía de Bogotá, contrato a la Fundación Patrimonio Ambiental para la implementación del Plan piloto de turismo rural comunitario de las veredas Santa Bárbara, Pasquillita, Pasquilla y Mochuelo Alto de Ciudad Bolívar en Bogotá.  En tal sentido este proyecto ha surgido y ha sido implementado de arriba hacia abajo; otras lecciones que ha dejado la puesta en marcha de esta experiencia se encuentran:

 

i)          El surgimiento de liderazgo de las comunidades es un elemento indispensable para la sostenibilidad en el tiempo de este tipo de proyectos;

ii)         El  TRC  es  una herramienta de desarrollo  para  comunidades  vulnerables  (pobres, campesinos, mujeres, jóvenes, entre otros); que contribuye en la revalorización del patrimonio y preservación del medio ambiente

iii)        Este turismo empodera a las comunidades y las convierte en promotoras de su propio desarrollo, eso significa que es un modelo de innovación social ejemplo de un verdadero desarrollo humano sostenible.

iv)        El empoderamiento de las comunidades trae como consecuencia el surgimiento de ventajas competitivas creadas a partir de la generación de capacidades; no obstante lo anterior,  srequiere  la  conformación  de  un  equipo  que  lidere  la  promoción  del destino, como un elemento fundamental en el éxito del mismo.

 

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